MENSAJE DE ALEGRÍA

 

Nuestra verdadera PATRIA ESPIRITUAL no es ni esta tierra, ni esferas espirituales inferiores. Nuestra patria originaria son los cielos, junto a Dios, en donde vivíamos como ÁNGELES PUROS.

¿Cómo es nuestra patria? Luminosa, armoniosa, pura. En ella, el Señor Dios nos dio para siempre a SU primer y único hijo, CRISTO, como rey.

Pasado un largo período de tiempo, Lucifer, el segundo hijo de DIOS, se sintió más capaz de realizar las tareas de Cristo y comenzó a hacer propaganda a favor propio. DIOS esperó a que cada criatura celeste tomara su propia decisión libremente. Todos aquellos que no se decidieron claramente por Cristo, el rey legítimo, no pudieron quedarse en el cielo.

Nosotros, que tomamos la decisión equivocada, nos precipitamos en la profundidad de la oscuridad espiritual convirtiéndonos en prisioneros del duro reino de la muerte y de la perversión. Un profundo abismo impedía a los caídos volver al cielo.

También lamentábamos la pérdida de todos aquellos que formaban parte de nuestra familia espiritual y que, fieles a Cristo, permanecieron en los cielos: padres, hermanos y hermanas, hijos y semejantes.

Cuando transcurrido un tiempo, Cristo pidió a DIOS poder liberarnos de este pecado de apostasía, el Señor se lo permitió. Para consumar esta salvación terrenal, CRISTO llegó a la tierra COMO HOMBRE CON EL NOMBRE DE JESÚS. Él, hijo de DIOS, predicó la verdad, vivió el amor y venció a todas las tentaciones del mal.

Entonces, hombres instigados despreciaron y torturaron a Jesús, ¡para terminar clavándolo injustamente en la cruz! Antes de morir entre tanto sufrimiento, Jesús perdonó a todos sus torturadores, siendo por tanto fiel a su amor al prójimo y fiel a DIOS.

Entonces, como espíritu, descendió a las esferas infernales para LUCHAR CONTRA LUCIFER y sus vasallos. Cristo venció, limitó los poderes de Lucifer y abrió todas las prisiones espirituales. ¡Desde entonces, quien lo desee puede regresar al cielo! ¡Este es el MENSAJE DE ALEGRÍA! Cristo construyó un puente espiritual hacia nuestra verdadera patria celeste superando el abismo divisorio. Cada cual puede decidirse por la libertad.

Cometiendo otros pecados y faltas contra las leyes de DIOS, muchos han vuelto a manchar su vestimenta espiritual. Puesto que en el cielo sólo puede estar lo puro, es imprescindible una purificación. Ésta es posible admitiendo sinceramente los errores cometidos y arrepintiéndose profundamente. ADMITIR los propios pecados y ARREPENTIRSE son para el espíritu caído más importantes que el tiempo transcurrido en la oscuridad espiritual.

A través de oraciones “en nombre de Jesucristo”, cualquiera puede expresar a DIOS nuestro Señor su reconocimiento y arrepentimiento y ofrecer una SUBSANACIÓN  activa.

Para obtener el perdón, es necesario perdonar a todos aquellos que han errado en contra de nosotros, RENUNCIANDO A CUALQUIER CASTIGO POR NUESTRA PARTE.

Es cierto que nadie ni nada puede detener el regreso del repatriado al cielo siempre que éste lo desee firmemente. Para ello se puede contar con ayuda bendita. Una palabra fortalecedora es la alabanza de Dios y al mismo tiempo el grito de victoria de Jesucristo: “¡ALELUYA!”.

Cualquier persona puede asumir la MISIÓN de ANUNCIAR EL MENSAJE DE ALEGRÍA. Éste contiene el VERDADERO MOTIVO DE LA EXISTENCIA: el regreso de toda la creación caída a la libertad celestial.

 

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